Sus actuaciones les valieron para ser denominados como «los vikingos» debido a la supremacía desplegada en su juego, llevándoles a dominar el panorama europeo y conquistando en esta década una sexta Copa de Europa. Con una victoria 3-1, el Barcelona se clasificó a cuartos de final contra el Bayern Múnich. La igualdad vivida en la década anterior dejó a los madridistas como los demonadores del panorama.