Solo Brasil, y su dominio de los entresijos del partido -con Casemiro-, su solidez de otra era y el camino de perlas que vayan dejando sus atacantes, puede evitar la coronación de Kylian como rey en el desierto. Mbappé no solo es el mejor jugador del Mundial desde que galvanizó su primer partido -contra Australia- sin apenas correr, sino que va camino de sentarse en la misma mesa que Pelé y Maradona.